En
ocasiones me despierto por la madrugada y tras volver a perder la eterna batalla contra
el sueño cojo mi casco, bajo a la calle, me subo a la moto y lleno
el depósito en la gasolinera más cercana. No
sé qué sería de mí sin esos momentos, en que la ciudad duerme y todas las
calles son mías, y puedo dar vueltas sin pensar adónde voy o donde estoy.
En un determinado momento siempre me tienta la idea de seguir tirando hacia adelante, y cada día llego un poco más lejos... pero siempre doy marcha atrás, llego a casa antes de que el sol vuelva a salir, tiro el casco a un lado y me meto en la cama. Y cuando nace el nuevo día nadie sospecha que he estado toda la noche fuera, y que he pensado en no volver.
Es mi pequeño secreto, necesito esos furtivos viajes nocturnos como el respirar. Barcelona tiene para mi mil rincones como guaridas donde acudir a una hora donde no hay nadie más, la ciudad evoluciona y se transforma, y nunca piso dos veces el mismo sitio, por lo que nunca dejo de fascinarme. Hay dentro de mí unas ansias de libertad insaciables, un deseo de dejarlo todo atrás que me resulta tan atractivo como peligroso. Temo que algún día llegue demasiado lejos y no tenga ocasión de decir lo siento. Porque aquí, entre vosotros, siempre me sucede lo mismo, que creo que me estoy moviendo, pero no se a donde voy.
En un determinado momento siempre me tienta la idea de seguir tirando hacia adelante, y cada día llego un poco más lejos... pero siempre doy marcha atrás, llego a casa antes de que el sol vuelva a salir, tiro el casco a un lado y me meto en la cama. Y cuando nace el nuevo día nadie sospecha que he estado toda la noche fuera, y que he pensado en no volver.
Es mi pequeño secreto, necesito esos furtivos viajes nocturnos como el respirar. Barcelona tiene para mi mil rincones como guaridas donde acudir a una hora donde no hay nadie más, la ciudad evoluciona y se transforma, y nunca piso dos veces el mismo sitio, por lo que nunca dejo de fascinarme. Hay dentro de mí unas ansias de libertad insaciables, un deseo de dejarlo todo atrás que me resulta tan atractivo como peligroso. Temo que algún día llegue demasiado lejos y no tenga ocasión de decir lo siento. Porque aquí, entre vosotros, siempre me sucede lo mismo, que creo que me estoy moviendo, pero no se a donde voy.
J.F.Pedrera

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