¿Habéis visto las noticias últimamente? Entonces sabréis -o como mínimo tendréis una ligera idea de- lo que está sucediendo en África. Bueno, de echo da igual en que fecha estéis leyendo ésta entrada, porque en Africa siempre pasan cosas, pero está lo suficientemente lejos como para que no nos importe lo suficiente hacer que eso cambie.
Que quede claro que dentro de muy poco tiempo, si es que no ha ocurrido ya, el circo mediático se irá a otra parte con su insoportable carga sensacionalista. Se irá y quedarán los trescientos mil cadáveres bien colocados a ambos lados de la calle. El foco se dirigirá a otro lugar menos incómodo, no vaya a ser que las lentejas sigan atragantándose durante mucho más tiempo a las tres de la tarde frente a la televisión. Porque, de ser así, habrá que empezar a poner otro canal en el que nos sirvan bien envuelta la realidad en paquetitos de regalo perfectamente manufacturados. Y eso sí que no.
El negocio es el negocio, y si hay que reestructurar la realidad, se reestructura. Con las cámaras a otro lugar, a ser posible a una nueva catástrofe. El dolor es un valor seguro, siempre y cuando se sepa cuándo hay que parar. Porque saturar no es bueno, no sea que se diera el caso de que empezaran a ser incómodas esas imágenes tan desagradables de niños vagando por las aceras o gente matándose por un bocadillo. La realidad está muy bien pero a la hora de comer mejor me pones la Pasarela Cibeles.
El mundo esta lleno de injusticias, la realidad está ahí fuera. A veces me pregunto hasta donde llegaría yo si algo mínimamente similar a lo ocurrido en esos países le pasara a mis seres queridos. Y me asusta darme cuenta de lo que haria por ellos. Y me da asco ser capaz de seguir como hasta ahora con mi vida, tapándome los ojos, como cuando cambiamos de canal al ver imágenes desagradables para poner la estúpida serie de todas las semanas. Algún día, me digo, me iré con vosotros. Algun dia acallaré los remordimientos. Ojalá estubiera ya preparado...
Pero, como en tantas otras cosas, aún me falta el valor. Ya lo dice la canción, ser valiente no es solo cuestión de suerte. Y mientras tanto no digo lo que digo, ni hago lo que no hago. Disculpad mi osadía.
https://www.youtube.com/watch?v=IpxuZtNb_GY

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