
Siempre he creído que un etcétera al final de una lista de cosas era algo propio de gente olvidadiza. Ahora se que es solo gente con mil cosas que decir pero pocas formas de hacerlo.
A lo largo de mi vida he conocido personas de todo tipo, ordenadas y que dejan todo al azar. Me considero de los primeros, me gusta planificar lo que haré mañana antes de ir a dormir. Saber que voy a comer, cuando saldré a correr y cuando te podré ver. Cuando llega una fecha especial me gusta prepararlo todo para que salga perfecto, aunque luego nada sale como había planeado, y el día se llena de etcéteras insospechados, etcéteras de luz.
Hay días que solo existen para tacharlos del calendario, días en que todo sale al revés. Y aunque todo parecía indicar que ese iba a ser uno de esos días, no lo fue. Debería hacer sol y el mundo se despertó nublado. Tras semanas de preparación, de tener bajo control todos los detalles, lo único que había quedado fuera de mi alcance se me torció. Tenia que ser un día perfecto, formaba parte del plan. Por suerte, el tiempo no respetaba mis planes, y el día salió completamente al revés de como lo había preparado. Y cada minuto fue una sorpresa y un paso hacia la improvisación. Y nuestra fecha se convirtió en un acto de fe.
Dió igual que hiciera frío, que no hubiera luz en la calle. Que la vida se hubiera tomado un descanso esa mañana, quedándose en la cama junto al resto de la ciudad. Porque a tu lado las calles estaban llenas, y el tiempo era resplandeciente. Porque hay tantas cosas a nuestro alrededor que no vemos, que llegan a ser invisibles a nuestra vista, y no echamos en falta hasta que desaparecen, que parece mentira que no notemos que están ahí. Y juntos llenamos nuestro día de todas esas cosas, y cuando terminó, le regalamos una sonrisa y un etcétera con sabor a “quiero pasar la vida junto a ti”.
Yo tenia el día planificado, tenia mi lista en el bolsillo, con todo bajo control. Y al final solo fue necesario cumplir con uno de los puntos: Ir a buscarte. El resto fue un etcétera. Un universo de sensaciones y ninguna manera de apuntarlas en un papel.
Fue entonces cuando me di cuenta de que hacia un día precioso. Las nubes sólo duran un momento, el sol es para toda la vida.
Te quiero, etcétera.
Xavi
“Nunca dejes de tener dudas. Cuando las dudas dejen de existir, es porque paraste en tu camino.”
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