
Empiezas a leer una historia y esperas encontrar un final. Cada página es un paso más hacia el objetivo que te lleva a invertir tu tiempo en este proposito: Conocer el porqué. Los libros, buenos o malos, contienen en sus últimas paginas todas las explicaciones, y al llegar a ellas de repente todo tiene sentido. Es como si poco a poco se fueran deshilando los entramados y dudas que han surgido viajando por sus páginas. A lo largo de este camino la luz en el horizonte es saber que, tarde o temprano, entenderás porque y sabrás como termina el cuento.
Pero de vez en cuando, encuentras en tu vida historias sin fin. Historias que, a medida que las lees, solo se complican mas. Historias que pierden su sentido y que, por mas páginas que pases, no llegas a cerrar jamás. Y aunque pudiera parecer que no, esas son las historias que merece la pena leer. Porque es bueno tener planteamientos, nudos y desenlazes que le den seguridad a tu historia, pero la diferencia la marcan los momentos que rompen los esquemas, momentos que surjen cuando lo último que esperabas es encontrarte de frente con un recuerdo para toda la vida. Momentos que no salian en el índice, pero que forman un nuevo capítulo que nunca podrás releer.
Y no siempre nos gustará no dar con un punto y final, o un misero fin de párrafo donde dejar el punto de libro y cerrar los ojos. A veces hay cuentos de hadas que se convierten en pesadillas, incluso las historias más increibles esconden capitulos desagradables. Pero el encanto de apostar por vivir es que uno no puede saber el resultado de sus decisiones. Hay quien escoje el libro por el resumen de la contraportada, y quien se arriesga a leerlo por la portada, sin necesidad de más explicaciones. Los dos serán lectores de su historia, pero uno de ellos jamás se encontrará con un capítulo, una página o una palabra que no esperaba leer y que, quizás, lo cambie todo. El factor sorpresa es el que marca la diferencia entre lo bueno y lo inolvidable.
No todos los cuentos tienen un final. A veces un "continuará" tiene que ser suficiente.
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