Creo que voy a dejar de escuchar música a partir de
las 12 de la noche por mi propia salud mental. Porque antes tenía el mar y las
estrellas cuando necesitaba liberar todo esto, ahora tengo una ventana que da a
un patio interior en Barcelona. Y claro, el efecto no es el mismo, todo lo que llega
con la música rebota en estas cuatro paredes y me ahoga. La vida en la ciudad
apesta. No me gusta nada de ella. No se puede ni pasear ni huir de la luz
artificial. Yo siempre he soñado hacia adelante y últimamente no dejo de soñar
hacia atrás. Antes mis noches olían a sal y no a gasolina. A veces creo que la
sociedad es como arenas movedizas, cuanto más te revuelves en ellas mas
atrapado quedas. Y, al final, vivimos para trabajar. Y si, el trabajo dignifica
al hombre, pero tiene que haber algo más. No concibo que pasemos 18 años soñando
con que haremos y 72 años con que pudimos hacer.
“No se engañe nadie,
no, pensando que ha de durar lo que espera, más que duró lo que vio porque todo
ha de pasar por tal manera. Pues si vemos lo presente cómo en un punto se es
ido y acabado, si juzgamos sabiamente, daremos lo no venido por pasado."
Y tengo cada vez más claro que lo primero que haré
cuando tenga un sueldo real, será alquilar un piso fuera de la ciudad. Estas
calles me arrancan vida, no me gusto aquí. No se puede vivir sin una ventana
que dé al exterior y un camino de cinco minutos al mar. Y quien diga lo
contrario no lo ha probado jamás.
Hay cosas que nunca llegan y otras cada vez están más
lejos. Y yo estoy en medio, añorando unas y esperando las demás. Y me pregunto
si cuanto más me acerque a las que espero sea imposible ya recuperar las que
dejé atrás. Y parece ser que sí, que no vuelven.
…Y aquello de que ni están ni se las espera es falso,
porque se las espera constantemente, pero solo uno. Ni están, ni te esperan.
Y quizás demasiado tarde reconoces que no es lo mismo
correr para llegar a algo que hacerlo para huir. Porque uno no se da cuenta de
porque corre hasta que se queda sin aire... Y cuando te quedas sin aire,
irremediablemente debes respirar. Y el nuevo aire no suele ser tan puro.
Y solo aprendes una cosa, que uno no
cambia en dos tardes, sino que va desapareciendo un poco cada día durante tanto tiempo que
cuando quiere darse cuenta no queda en él nada de lo que fue. Y es jodido, mirar
fotos antiguas y ver que sonreías de una manera diferente. Y no significa que
estés mal, sino que no estás bien. Y a veces, muy de vez en cuando, con la canción adecuada, cierro los ojos y vuelvo a ver a los
pescadores en la playa, a las 5 de la mañana. Y hasta huelo ese mar.Y vuelvo a ser quien fui el tiempo suficiente para temer quien soy.
Y todo esto por otra noche más de música
en tu cabeza, y cuatro paredes que te ahogan. Y no es la música, ni la ventana,
ni las paredes. Eres tú, recordándote que aunque no te lo creas puedes ser
mejor, porque ya lo fuiste. Pero ya no tienes el control, y tu peor enemigo
ahora eres tú mismo. Y te asustas, y cierras los ojos para enterrar un poquito más
hondo al tipo que fuiste una vez y que ya no conoces, porque solo queda de él
lo suficiente para recordarte que no lo puedes alcanzar, que ya no estás a la
altura. Que tu antiguo yo odia a quien eres ahora, y tu también. Y que por algún
extraño motivo, nadie más que tú lo percibe. Será que al final solo quedarás
tú, tus pensamientos y esa canción.
"Recuerde el alma dormida
avive el seso y despierte
contemplando
como se pasa la vida
como se viene la muerte,
tan callando;
cuán presto se va el placer,
cómo, después de acordado,
da dolor;
cómo, a nuestro parecer,
cualquiera tiempo pasado,
fue mejor."
J.F.Pedrera

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