domingo, 13 de marzo de 2016

Sueños.

Últimamente cada vez que cierro los ojos, sueño. No es algo nuevo, mi vida es un cúmulo de sueños y deseos que van quedando atrás. Pero de un tiempo a esta parte, todos estos pensamientos caminan de la mano hacia un mismo lugar, lo noto pero no consigo recordar donde terminan. Lo raro es eso, que cuando soñamos, nunca recordamos como ha empezado el sueño, pero yo… Yo no recuerdo donde acaba. Me pregunto si sigo soñando, y de ser así, si éste sueño me pertenece.

A menudo pienso en lo que decía aquel famoso escritor sobre los sueños, el último refugio del hombre. Pero vengo a deciros que, a pesar de su brillo, no debemos ceder a ellos con los ojos cerrados. Es preciso que el soñador sea más fuerte que el sueño, porque sino nos sucederá que querremos un gran sueño y cuando llegue nos dolerá que fuese solo eso.

Pero aún así es importante hacerlo, ¿Sabéis porque? Porque desde el inicio de los tiempos los hombres que soñaron, y se atrevieron a seguir sus sueños, fueron los que dominaron el mundo. Y aunque ellos murieron sus obras siempre permanecerán. Porque después de todo sólo existe una única verdad: Que da igual la fuerza que le combata, se puede matar al soñador, pero no al sueño. No debemos olvidar, sin embargo, que hay un limite. Pero mientras sepamos establecer las fronteras entre lo que es real y lo que no, estaremos a salvo. Yo, personalmente, casi nunca escribo sobre las cosas que he visto, escribo sobre las cosas que he soñado.

Resultará que al final tenia razón Calderón de la Barca, cuando decía aquello de que la vida es sueño. 

...Y el mayor bien es pequeño: 
que toda la vida es sueño,
Y los sueños, sueños son.

No hay comentarios:

Publicar un comentario