viernes, 11 de marzo de 2016

Pronombres.

A veces cuando tengo dudas, cuando no sé donde estoy, busco el abrazo de mi cuaderno y expulso lo que tengo dentro inmortalizándolo por escrito. Siempre escribo así, plasmando ideas desordenadas en una hoja sin ninguna relación aparente entre ellas, sin pensar en lo que estoy escribiendo, dejando que fluya. Y solo cuando las tengo ante mis ojos empiezo a ver los hilos que las unen y voy creando, sin darme cuenta, un texto que expresa todo lo que siento y quiero decir

Ésta mañana me he sentado en un banco en el parque donde suelo ir a correr, al lado de un suelo arenoso cubierto de agua de lluvia con mi música y mi libreta, porque lo necesitaba. Me he sentado y he escrito lo que me pasaba por la cabeza: Al leer lo que había en esa hoja, como si jamás lo hubiera visto antes, como si fueran palabras de otro, los hilos han aparecido. Pero hoy, por algún extraño motivo que no sabría explicaros, he cerrado la libreta, me he estirado allí mismo y he cerrado los ojos mientras la música recorría mi cabeza y mi mente volaba lejos de aquel lugar. Hoy no he necesitado estructurar lo que tenia dentro en un texto porque, en realidad, no quería sacarlo de dentro de mi. ¿Que escribo? Si el poema eres tú.

Y aquí sigue. Y seguirá.

Hoy recuerdo todas esas veces en que me he escudado en éste cuaderno, en todas esas noches en que os dejo atrás con mis ideas y me subo a mi moto y, en como cuanto llego a casa y vosotros cerráis los ojos, las escribo para liberarme de ellas y poder seguir. Las escribo porque es lo que hago siempre, lo que se hacer a mi manera, lo que me ayuda, lo que me diferencia y a la vez me hace igual al resto. Y escribo hasta que me quedo en calma, y cuando leo todo lo que tenia dentro, veo que solo hay unas líneas que podré enseñar, éstas. Porqué el resto son secretos que no me pertenecen y que nunca pensé poseer. Secretos sobre momentos para siempre, sobre personas que quiero merecer, sobre la importancia del querer y sobre el poder creer, sobre ti. Secretos sobre nosotros y todo el universo que hay detrás. 

El eterno secreto 
de la felicidad.

Y pienso en todo lo que ahora se acumula en mi cabeza y recuerdo a la persona que era antes. La persona que una vez tuvo un plan muy poco elaborado, pero grabado a fuego donde debía estar el alma. Lo escribí un día a pie de página en uno de mis primeros cuadernos y hoy, al releerlo, me parece tan lejano como desconocido, porque aunque sigue viva en mi la llama del descubrir, se da el caso de que en realidad ya no quiero irme jamás

“Un día, me despertaré a las tantas de la madrugada como suelo hacer, cogeré la mochila de la universidad y la llenaré con dos mudas, dinero, algo de comida, mi Ipod, un mapa, un par de libros o tres y una libreta. Me la cargaré al hombro, cogeré la chaqueta y el casco y saldré de casa sin hacer ruido. Bajaré al garaje, me subiré a la moto y buscaré carreteras secundarias. Cuando sea de día pararé, y dependiendo de donde me encuentre veré a donde voy. Parece raro que algo tan sencillo sea uno de mis sueños mas recurrentes, máxime cuando me gusta tanto soñar con cosas fuera de mi alcance. Supongo que es porque, en el fondo, éste me parece tan inalcanzable como el resto de ellos. E igual de liberador. 


Sin hacer ruido, como siempre.

Era breve y no era poético, y a pesar de ello para mi era tan real que el tenerlo en mi recámara me otorgaba una libertad que entonces habría jurado que era auténtica. Pero resulta que viniste y me liberaste de verdad, que ahora tengo un nuevo plan, y tiene tu nombre. Que tú eres el hilo que da sentido a todos mis pensamientos, que me hace ver con claridad. Resulta que apareciste tú y todos mis antiguos planes quedaron obsoletos. Y mi único plan eres tú. Y ahora, quiero quedarme.

Porque me he enamorado cientos de veces, y todas ellas de ti. 





...no son héroes los que siempre ganan, sino los que nunca se dan por vencidos.




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