A la fuerza lo aprendemos: Uno nunca termina de conocer del todo a las personas, ni aún a las más cercanas. Siempre hay una zona de cada uno que permanece a oscuras, alejada completamente de los demás. Una zona de pensamientos, de sentimientos, de cualquier cosa; pero siempre hay un lugar de nosotros mismos donde no dejamos que entre nadie más. Yo creo que eso es lo que hace a las relaciones con los demás tan interesantes, esa certeza de que, aunque nos lo propongamos, nunca los vamos a conocer del todo; de que no existe nadie a quien, en un momento dado, no podamos perder
Pero eso es vivir; no estar seguro, no saber nada acerca del próximo momento. Atreverse a saltar sin pensarlo y esperar que el agua tenga suficiente profundidad para recogerte. Porque al final del dia sólo quien arriesga consigue lo que quiere.
Y no importa. No importa vivir en la incertidumbre del mañana si tenemos el hoy. No importa alimentarse de sueños. Cada dia despertamos en busca de un futuro. En busca de esperanza. Tal vez aun no sepamos que la necesitamos pero es asi. Y vengo a deciros que la esperanza existe. En un momento de caos global, de inestabilidad, donde nuestros credos chocan tanto con nuestras armas hay esperanza. La esperanza es lo que nos da valor para aceptar todos los desafios, para seguir adelante, juntos. Y claro que soy consciente de que vivimos inmersos en el cinismo, ya lo se, pero la esperanza no está a debate. Porque puede existir la falsa ciencia, las falsas promesas y estoy seguro de que tendré más de un falso comienzo en mi vida, pero no existe la falsa esperanza, solamente la esperanza.
¿Y cuántas veces nos aferramos con miedo a algo, en vez de disfrutar de que lo tenemos a nuestro lado? ¿Cuántas veces queremos que las cosas salgan como nosotros queremos? Ha llegado el momento de dejar nuestros planes en las manos de Dios, Él sabe más.
Porque lo único que debería darnos miedo perder es la salud. Porque las personas no se pierden, las personas solo se alejan o se acercan. Y por encima de todo, porque hay que saber cuando rendirse: Nunca.
Tus ojos siempre serán mi punto de partida.

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