martes, 24 de mayo de 2016

Si mañana muero.

Si mañana muero, que nadie me recuerde por lo que pudo haber sido conmigo, por lo que pude haber sido a su lado o lo que pudimos haber llegado a ser juntos, sino por lo que fue. Ese es mi único deseo, y prometo volver de entre los muertos a atormentar a quien ose incumplir mi petición. 

Salvadme, de ocupar un agujero más en el suelo de la indiferencia, de ser una de esas personas vacías que dejan tras de si el proyecto a medias de toda una vida en vez del recuerdo de unos días que brillaron por si mismos en plenitud, y jamás como antesala a un futuro al que todos los me acompañaban siempre esperaron pero nunca vieron llegar.

Y es que lo invisible solo existe porque no se puede ver. Y en esa transparencia vivimos, asumiendo como nuestros los días que nos toca llenar. Y olvidamos que la vida es ahora, que el mañana solo tiene sentido como un futuro hoy y que, por tanto, no nos pertenece, que no sirve de nada mirar mas allá si nos olvidamos de enfocar la mirada en lo que tenemos junto a nosotros. Porque de esa forma apagamos las luces del ahora, y sucede que en un mundo de oscuridad el hombre ciego es el rey.

Si mañana muero recordad que a veces me quise; la mayoría de veces, me quise querer. Que no reclamé como mío ningún minuto de los que la vida me regaló, para atesorarlo como quien ahorra para comprarse un apartamento donde sentarse a contar los años que le quedan para que al fin sea suyo en propiedad, viendo la vida pasar. Recordadme como alguien que surcó el tiempo sin apegarse a los minutos que pasaban por miedo a los que tenían que llegar.

Porque solo aceptando que todo nos es dado y nada nos pertenece, seremos capaces de vivir la vida como lo que es, una cuenta atrás en un eterno presente continuo.

Y es que se dice que lo más triste a lo que un hombre puede hacer frente es a lo que pudo haber sido. ¿Pero qué hay del hombre que se enfrenta a lo que fue? ¿O a lo que nunca será? Elegir el camino correcto nunca es fácil. Es una decisión para la que sólo tenemos a nuestro corazón para guiarnos, pero a veces encontramos nuestro camino hacia algo mejor. A veces luchamos contra los pensamientos de nostalgia y los remordimientos de nuestros errores, nuestra maldad y nuestros celos, y la vergüenza que sentimos por no ser la personas que queremos ser; y ahí es cuando encontramos nuestro camino hacia algo mejor, o cuando algo mejor encuentra su camino hacia nosotros.


If we learned that
Life ain't perfect
It may hurt, it may hurt
But it's worth the risk.

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