jueves, 9 de junio de 2016

Nuestra historia fue.


A veces, cuando ya no somos capaces de cambiar una situación, nos encontramos ante el desafío de cambiarnos a nosotros mismos. No hablo de un cambio radical, de dejar de ser quien somos, sino de evolucionar y adaptarnos. Y esa necesidad de adaptación nos hace ser mejores, porque nos transforma en una versión de nosotros mismos mas preparada, mas dispuesta a seguir adelante. Y cuando tenemos algo por lo que adaptarnos, cuando alguien se convierte en la única pieza indispensable en nuestra vida, evolucionar es lo mas sencillo que podemos hacer. Porque todo es poco si es por ella y nada lo es todo, porque todo se convierte en nada cuando la ves. Y a su lado el nuevo todo, el único que alguna vez ha importado.

Y es que ella es preciosa. Quiero decir, siempre me ha parecido (porque lo es) de una belleza exterior arrebatadora. Pero mas allá de eso ella es preciosa, y no como esas chicas de las revistas. Ella es preciosa por la forma en que piensa, por esa chispa en sus ojos cuando habla de algo que ama, por la habilidad que tiene para hacerme sonreír aunque esté triste. Ella es preciosa por sus letras y por la forma en que las ordena. No, ella no es preciosa por algo tan temporal como su apariencia, ella es preciosa en lo profundo de su alma.

Y durante cada instante desde el momento en que la besé por ultima vez no he dejado de rememorar su calidez junto a mi. Y es que yo no quería un beso de despedida, ni lo quise entonces ni lo quiero jamás. Ese era el problema, yo siempre quiero un beso de buenas noches. Un beso de duerme que cuando despiertes seguiré a tu lado, protegiéndote. Y esa es una gran diferencia.

Porque nuestra historia es a nuestros ojos la mas bonita. Y nadie mas la debe leer. Describe con humor infinito el viaje imposible de una tripulación improbable para hallar a una criatura inconcebible. Y a su lado, las paginas pasan sin darnos cuenta y quedan en nuestra memoria creando de forma imparable la novela de nuestras vidas. Y cada noche, antes de ir a dormir, leo esas paginas una y otra vez y tengo que recordarme a mi mismo que, a pesar de lo increíbles que son, lo que tengo entre mis manos no es ciencia ficción, porque ésta historia es real. Y sigue. Y seguirá.

A ella le sorprendía la forma en que yo la quería, y a mi que nunca nadie la hubiese querido así. 

No te preocupes, pequeña. Yo siempre lo haré.





Ningún tipo de duda 
Ya no hay ninguna división entre nosotros 
Somos una dirección única en este mundo 
Que se mueve
 No hay grados de separación.


No hay comentarios:

Publicar un comentario