Carl Sagan, uno de los humanos a los que mas admiro, dijo una vez que hemos descubierto que vivimos en un insignificante planeta, de una triste estrella perdida, en una galaxia metida en una esquina olvidada de un universo, en el cual hay muchas más galaxias que personas.
Mucha gente considera que ese mensaje es terrible, pesimista. Yo digo que en realidad es precioso. Magnifica todo lo que no sabemos del universo, toda una existencia por hallar. Y es que todo lo que tenemos, somos y conocemos nos parece tan grande e impresionante, tan inabarcable... Y en realidad, es igual a nada. Nada, en comparación a la inmensidad de lo que hay ahí fuera; Cien mil millones de gigantescas galaxias mas, protegiéndonos de nuestro desconocimiento. Y, en algún lugar, algo increíble está esperando ser descubierto.
Y mientras tanto, ingenuos ante la inmensidad de la existencia, nos empeñamos en empequeñecer. Y me pregunto que qué pasa si la vida tarda mas en llegar, y descubro que no pasa nada. Me atrapa ésta ciudad, durante 25 años ha sido mi hogar y mi prisión, y hoy siento que ya no queda nada aquí para mi. Recorro cada esquina, cada callejón y cada plaza y siento que he querido y he odiado en éstas calles, y que uno sabe que ha pasado demasiado tiempo en un mismo lugar cuando cada uno de sus rincones atesora un recuerdo precioso y uno que desearía poder olvidar. Y la balanza, se rompe.
Ando con mi cuaderno y escribo porque si: ¨Se todo lo feliz que mereces¨. Y pienso en todas las cosas que no nos dijimos, y en que, en realidad, la vida es una serie de muertes y resurrecciones. Y tras mi ultimo despertar lo veo todo a otra velocidad. A un nivel más cósmico, pero igualmente humano. Y decido que ya no necesitaré más de lo que nunca tuve.
El corazón tiene su propio punto de congelación. Y hay quien, ajeno a ello, atesora la temperatura suficiente para derretir sus ventrílocuos y hacerlo latir una vez mas. Y me pregunto si eso me gusta, o si (en realidad) me gusta gustar. Y, mientras tanto, sigo aquí, en éstas calles de ésta ciudad de éste pequeño mundo azul al que llamamos Tierra, una roca insignificante perdida en una inmensidad que no nos es hostil, sino indiferente. Y siento que para mi, ésta nimiedad que es nuestra existencia lo es todo, y que brillen las estrellas a millones de años luz, si mi propia luz sigue viva. Levantando jamases, construyendo nuncas en la órbita de aquello que nos queda por hallar, y de todo el conocimiento que dejamos atrás. Algún día, me digo, descubriremos demasiado. Y ya no podremos escapar.
They made the sunrise for people like us
So we have an excuse
As to why we're still up

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