¿Sabeis lo que me gusta de las tormentas? Que tanto caos traen, como paz dejan tras de si.
Esta noche llueve, por fin. Esta noche es el principio del final del verano a 40 grados más gélido que puedo recordar. Llueve tras tantos meses de agobiante calor, y el agua se lleva consigo toda la suciedad acumulada durante éste tiempo, dejando al fin resplandeciente el pavimento de lo que antes ya era, pero por un instante dejó de ser. Llueve y el aire vuelve a tener sabor a libertad, y se vislumbran en el horizonte todas las cosas bonitas que nadie se puede llevar, pero se lleva consigo todo lo que antes se acumulaba, todo lo que nos prohibia respirar.
Y sonríes a la luz de los relámpagos cuando ya no dan miedo esos truenos ensordecedores, pues la serenidad de la tempestad te obliga a ser valiente, abandonándote a solas con tus pensamientos. Se tú mismo tu propio héroe, y deja que las oscuras nubes oculten ésta noche la luz de la luna llena que antes bañaba tus emociones. No es momento de dejarse iluminar por una luz que no sea la propia.
Hay gente que no sabe hacer dos cosas al mismo tiempo, como por ejemplo prometer y cumplir. Las gotas caen sin descanso y nos preguntamos cuanta agua puede esconder ese cielo que, a veces, es tan puro que nos hace volar. Es curioso como ése mismo firmamento puede ahora convertirse en una marea de pequeñas catástrofes sobremarinas. Y como nosotros nos dejamos ahogar en las profundidades de ese mar que vuela entre las nubes y que no deja a nadie a la deriva, pues nadie merece naufragar.
Y, por mucho que quieras tener los pies en la tierra, el amor tiene su propia fuerza de gravedad. Amor, por ejemplo, por la soledad que solo proporcionan éstas noches de tormenta. Por la sensatez que regala el caos de la naturaleza. Por el ruido en el exterior y la calma dentro de nosotros, porque a veces el silencio es la cosa mas importante que podemos escuchar. Llueve y la tormenta en éste cielo despeja las tormentas de nuestras almas. Y la aurora del ahora que deja tras de si enmarca en un eterno lienzo todas las cosas que queremos alcanzar. Todo lo que anhelamos, pero a veces olvidamos perseguir. Llueve por sorpresa ésta noche, encontrando a su paso cabezas descubiertas y, de nuevo, nos permitimos soñar.
"Para las pequeñas criaturas como nosotros, la inmensidad del universo es solo soportable a través del amor".
Carl Sagan.

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