Ella añora lo que aún no ha podido alcanzar. Entona una vieja melodía y avanza al ritmo que marcan ahora sus pasos, directos a ninguna parte. Escucha algo nuevo mientras le recuerda y se da cuenta de que, algún día, esta canción le hará llorar. Comprende que para llegar a algo hay que saber partir, y anota en la primera página de su nuevo diario que, tal vez pronto, termine de empezarlo todo y empiece a terminar lo que empezó.
Ella sabe que lo tiene todo por descubrir pero prefiere perderse en todo lo que nunca necesitó encontrar. Observa como otros escriben y lee con admiración lo que por si misma no supo contarte sobre el papel. Asiente y se rinde a la evidencia de que con la mirada perdida en sus ayeres el futuro se difumina antes siquiera de empezar. El pasado, se dice, es la peor forma de aniquilar el ahora y todos los posibles mañanas: escribiendo un lo fuiste todo, pero fuiste. Ella nunca sabrá todo lo que pudo conseguir y dejó escapar, pero deambulando en un futuro que nunca quiso para si conseguirá saber porque no lo hizo. El arrepentimiento siempre llega cuando ya es demasiado tarde para rectificar. Y solo vale la pena quien te la quita, se dice mientras recuerda en que instante se perdió.
Solo cuando anochece, ella comprende donde fracasó. Y tu, ¿Que no quieres ser cuando seas mayor?
Gotta get up and

No hay comentarios:
Publicar un comentario