martes, 28 de marzo de 2017

Nocturno.

Anoche me encontré. Andaba perdido entre las horas que los meses nos arrebataron. Con la mano derecha rozando las paredes de las calles vacías, como quien intenta encontrar la salida de un laberinto del que pretende escapar, recorría Barcelona acariciando las sombras creadas por unas farolas que, lejos de iluminar, pareciera que están ahí para crear mas penumbra. Para provocar el efecto deseado.

Y me susurré un mensaje mientras canturreaba algo que me acababa de inventar, a medio camino entre una canción y un mantra de los que nos repetimos cuando intentamos dejar la mente en blanco, vacía, para escapar. Uno de esos secretos que solo decimos cuando no decimos nada. Que me prometí que no escribiría jamás. 

Anoche te perdí. Seguía el mapa que me indicaba ese tipo de oscuridad; cuando empieza a ser tan impenetrable que, de repente, se vuelve amanecer. Con la mano izquierda en el bolsillo recorría la ciudad abrigándome de aquel frío que parece que lucha por perdurar, ese que empieza a tener sabor a mayo aún en el abrazo de un invierno acogedor. Destinado a dejar paso a la brisa del atardecer, pareciera que para recordarnos que, aun en las horas mas frías, siempre es verano en cualquier recuerdo que se empeña en permanecer. Para provocar el efecto deseado.

Y te susurré un mensaje que no me permito recordar, aun cuando me obligué a escribirlo en aquel papel para no olvidarlo jamás. 

A veces, uno sabe que se va a estrellar, y acelera. 


Down and down we go
We'll torch this place we know
Before one of us 
Takes a chance and breaks this

No hay comentarios:

Publicar un comentario