viernes, 31 de marzo de 2017

Seeking Blue.

¿Cuanto ocupa un recuerdo? ¿Cuanto tiempo se tarda en olvidar que aquel momento fue inolvidable? 

Desconozco el camino. No entiendo el idioma en el que me habláis. Estoy fuera. De los recuerdos, del pasado. En ese silencio que hace daño. ¿Y es que aun no te has dado cuenta de que los hombres somos adictos a las historias imposibles?

Suena una de esas canciones que son llaves, que abren puertas que apenas se diferenciaban de la pared. Del muro que nos rodea. Y te preguntas si habla de ti, o contigo. Y si tu huella en éste mundo ha marcado tanto la vida de los demás, como la suya te ha marcado a ti. 

Y si acaso importa todo lo que llevas detrás. 

Estoy fuera y desde aquí apenas veo sombras en las ventanas. No se quien hay tras los cristales. Aunque ellos me puedan ver. Aunque sepan quien soy. Hace frío y nada tiene que ver la temperatura con ello, y pienso que, tal vez, sea demasiado pronto (o demasiado tarde) para andar mirando hacia arriba, hacia los edificios, en busca de una cara conocida que me desvele quien soy donde estoy.

Tal vez ésta mochila a mis espaldas se me otorgó para aprender a cargar el peso por mi cuenta. Quizás ésta vez el camino ya no sea para dos. Tal vez no haya ya huellas que seguir y se trate de marcar la senda que nadie mas ha de encontrar. O tal vez solo me esté perdiendo cada dia un poco más, adentrándome en la agonía de las sombras que los arboles me hacen abrazar. Lejos de un sol que está mucho mas allá de ocho minutos luz.

Tal vez mis letras no hayan ya de gustar, para ser importantes. Y mi viaje termine donde había de empezar. Tal vez sea poesía si ya no puedo escribirla más. 

O tal vez todo lo contrario. Desdoblo el papel que llevo en mi bolsillo y leo en voz baja aquel mensaje que dejé escrito para un momento como éste: Si te cuesta tu paz, es demasiado caro. 

No vuelvas a caminar. 


Con una cascara de plátano comienza la desdicha de
cualquier ser humano, que por cosas de la vida...

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