miércoles, 17 de enero de 2018

Alas por encargo.

Mirada perdida hacia el mar, horizonte despejado. El aire reconociendo tu rostro y la inspiración, buscándote a ti. Todo se ve tan claro desde aquí, pienso, que me arriesgo a perder mi máster en comidas de cabeza si permanezco un momento más en éste instante.

Hemos nacido aqui. Necesitamos un mar donde ahogar nuestros pensamientos. Pertenezco a éste paisaje, y aunque sólo sea en el ahora, éste paisaje me pertenece a mi.

Y que rápido olvidé. Que existe éste lugar, no en una playa o a una hora del día, sino dentro de mi.

El mismo mar, con el horizonte paciente y el aire buscando volverte a conocer. Y sin saber ni cómo ni por qué, ya nadie mira. O ya nunca miro, tal vez.

Necesito volver a descubrir esos pequeños instantes de luz, que tan rapido se desvanecen en el oceano de nuestros días. Que a veces parece que nunca existieron, aunque cuando existieron nos parecieran inolvidables. 

Necesito recordarme que soy capaz sin necesidad de una llave en forma de canción, sin tener que ir a recoger mi inspiración entre las olas de ese mar. Sin mojarme los pies. Hay grandeza en las pequeñas cosas que nos hacen recordar. Y el olor de su sal me recuerda que es muy pronto para renunciar.

No expliquéis la caida a quienes nunca se atrevieron a saltar. En el próximo intento, quizás aprendemos a volar.

No hay comentarios:

Publicar un comentario