Le veo caminar altivamente por las mismas calles que siempre le derrotaron y si me lo creo es únicamente porque ocurre ante mis ojos. No puede ser. Nadie puede esquivar todas las balas. Hace dos días que la vida le venció y ya no queda nadie que no haya renunciado a la lucha excepto él. Y aqui vuelve otra vez, a enfrentarse contra el imposible para demostrarnos que las personas fuertes no derriban a otros, los levantan.
Y yo que vine a ser feliz ya me vuelvo a distraer. Pero es que le veo y pienso que yo también quiero aprender a vivir así, joder. Tan intensamente que cuando mañana me pregunten tenga derecho a decir que lo que mas me gustó en ésta vida, fue vivir.
Aqui viene otra vez y otra vez pierde la batalla. Y me sorprendo sufriendo por su caída. Y descubro que ésta familia de derrotas ahora también es mi familia. Necesito otro instante de revelación para entender a que se dedica. Viene una y otra vez para perder. Para besar el suelo. Pero viene.
Esa es su primera victoria: Vence a su miedo, se deshace del ancla y vuelve. Mientras la mayoría perdemos antes de empezar; mientras yo me quedo aquí, a observarle desde la ventana y soñar con ser como él. Esa es mi primera derrota. El marcador a su favor. A ver si no me destruyen mis ganas de no perder.
Va a explotar, salta rápido
Quiero salir a la calle y gritar. Quiero que a mi también me derrote una y otra vez una vida que me atreva a vivir, quiero dejar de vencer en mi oscuridad. Dejar de ser prisionero de la duda entre dos puertas abiertas.
No tengo ni para pagar las consecuencias de mis actos, y decido que tendré que salir. Tendremos que salir todos y luchar contra aquello que no puede ser derrotado. Y solo entonces, aunque perdamos, ya habremos ganado.
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