Gracias Señor por darme el valor
de enfrentarme a la tempestad. Gracias por permitirme agarrar la vida con las dos manos y atreverme a fallar. Gracias por darme el don de vivir sin arrepentimientos y no permitir que el día de mañana me atormente el
pensamiento de lo que podría haber pasado si hubiera dado un paso más.
Gracias por darme la capacidad de combatir en cien
batallas si pierdo noventa y nueve, porque mi guerra depende de una sola
victoria. Gracias por haber hecho que éste sueño fuera tan real que pareciera
de verdad por un momento, porque solo así he podido saber que se siente al tenerlo
todo sin tener nada. Gracias por haber hecho que sea como
te pedí; eterno mientras ha durado.
Gracias por permitirme fracasar, porque significa que he peleado.
J.F.Pedrera

No hay comentarios:
Publicar un comentario