No es habitual, pero hay unas pocas veces en la vida, en las
que se abre ante ti la posibilidad de cambiar. Y no me refiero a un cambio a la
ligera, sino a coger tu existencia
entera, quitarle el polvo y volver a empezar.
Hay unas pocas veces en la vida en que debes ser consciente
de que te encuentras ante un punto sin retorno, ante un momento trascendental.
Y créeme, o aprovechas esos momentos o te arrepentirás para siempre, porque cada uno de ellos es irrepetible.
Hay unas pocas veces en la vida en que debes dejar atrás todo
lo que no quepa en tu mochila. Y quien
busque el infinito que cierre los ojos. Porque hay unas pocas veces en la
vida en que comprendes que debes cambiar a las personas que te hacen perder el
tiempo por aquellas que te hacen perder la noción del tiempo, y para esas personas nunca necesitarás mucho equipaje.
Hay unas pocas veces en la vida en que comprendes que no
necesitas a nadie a quien tengas que pedirle que se quede, que a tu lado
necesitas a alguien que quiera estar ahí, alguien que se quede porque no le
sale hacer otra cosa.
Pero si aún así le piensas, no dejes que se marche jamás.
Porque a veces la soledad es la mejor opción, pero el mundo está lleno de gente
esperando a que regresen aquellos a quienes dejaron ir, y de personas que no se atreven a regresar, aun queriéndolo. Y es
que hay momentos en la vida en que el camino se bifurcará y deberás elegir.
Porque a veces no se trata de lo que podemos hacer sino de lo que necesitamos
tener. Porque se vivir sin ti. Puedo comer, hablar, ver películas, sonreír sin
ti. Tengo amigos, leo libros, puedo salir de fiesta y hacer nuevas amistades. No te necesito para nada pero te quiero
para todo. Y a veces pienso que un poquito de ti, es mejor que todo de los
demás.
Pero si a pesar de todo lo anterior te pierdes en ti mismo, deberás aceptar que en realidad hay
sentimientos que es mejor que se queden en lo platónico; y es mejor recordarlos
así, irreales, inacabados, porque eso lo
que los hace perfectos.
Porque hay momentos en la vida, y todo lo que sucede mientras
tanto no es vivir, es extrañar. Y extrañar no es sino mirar de lejos todo aquello que una vez estuvo cerca. Y cuando nos pasamos la vida mirando a lo lejos, corremos el riesgo de perdernos lo que sucede a nuestro lado: la vida.
Porque tal vez solo se querían porque no podían tenerse.
J.F.Pedrera

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