He descubierto que nunca he sido quien quiero ser y nunca he querido ser quien soy. He guardado siempre todo lo que he perdido. He dejado atrás todo lo que tenia enfrente y me he equivocado de camino siguiendo un mapa trazado por mi. He escrito miles de palabras sobre lo que nunca fue y nunca ha sido nada de lo que alguna vez escribí. He conocido nuevas cosas viejas que nunca busqué y he enseñado viejas cosas nuevas a quien jamás imaginé.
He estado en el limite de mis fuerzas tantas veces y tantas veces lo he sobrepasado que ahora, mirando atrás, jamás he estado realmente al limite de nada. He convertido lo difícil en fácil y lo fácil en imposible. Me he pasado la vida dudando en silencio pero no he dudado jamás antes de fracasar. He sido la persona a la que mas he mentido. He tropezado tantas veces en la misma piedra que el suelo ha cogido mi forma. Adoro esa piedra. Adoro caer.
Y detesto levantarme, porque levantarse siempre es la parte mas difícil, porque nos pasamos la vida cayendo, y todo lo que pasa mientras tanto no es mas que un recuerdo en el fondo de un abismo que constantemente hacemos mas profundo. Y todo lo demás, todas esas sombras al final del pasillo, son cosas de las que he hablado toda mi vida; temas sin fin para madrugadas eternas, que jamás he entendido. Momentos para otro momento. Deseos de otro lugar.
He descubierto que, al final, nunca hay un final. Alguna vez he sido feliz, otras, libre.
Pero siempre he sido yo, aunque no haya querido ser quien soy. Aunque no sea quien quiera ser. Aunque guardando todo lo que perdí haya perdido todo lo que encontré. Aunque contigo siempre haya sido menos que sin ti. He sido yo, y lo único que lamentaré es no haberlo sido más, y no mejor. Porque siendo mejor, nunca habría sido quien soy. Y solo quien soy tiene los sueños de quien quiere ser. Y soñar, al fin y al cabo, es la mejor parte de vivir, porque vivir siempre es vivir, pero soñar, alguna vez, puede ser todo lo demás.

No hay comentarios:
Publicar un comentario