Hay algo sobre mi que no sabéis, a veces, cuando me ahogan mis pensamientos, cuando no puedo dormir porque demasiadas cosas importantes sin importancia llenan mi cabeza, cojo una hoja en blanco y escribo en ella todo lo que sobra, todo lo que querría que sucediese pero no sucede. Todo lo que no debería estar allí.
A veces escribo que me buscas a mi y no a mis consejos. A veces escribo que soy la clase de chico del que siempre hablamos, que ojalá fuera más como yo pero jamas soy yo. Alguien que no valga tan poco
como quizás valgo yo.
A veces escribo que somos suficiente, y que todo es fácil porque tiene que ser (pero esto ultimo lo borro siempre, porque si no tiene que ser, no quiero que conste por escribo en mi hoja de sueños, no vaya a ser que un buen día le dieran por cumplirse sin avisar -que, por si no lo sabéis, es la forma en que se cumplen los sueños-).
A veces escribo que no tengo que escribir mis sueños en un papel en blanco, porque no son sueños.
Algunas veces también escribo tu nombre; a veces la forma en que sonríes, o como iluminas cualquier estancia en la que estás y como no te das cuenta pero todos los demás si. Ya sabes, todas esas cosas de las que todos los enamorados hablan siempre, que no son nada nuevo hasta que son en ti.
A veces, mi hoja de sueños se enfada porque escribo en ella todo lo que no somos, y esas paginas suelen ser las mas repletas de palabras de mi, porque no somos tantas cosas que me cuesta creer todo lo que si somos mientras tanto.
A veces le confieso que, en realidad, por la forma en que te quiero, no quiero quererte y me alejo de ti. Porque te quiero pero entonces tú te acercas, y yo escribo cómo, sin darme cuenta, de repente estoy en medio de tu vida y no se que hacer allí. Y es que deberías saber que me siento a kilómetros de mi cuando me ves, que no se ni en que punto fijar la mirada sin parecer sospechoso de un crimen que, tal vez, si he cometido.
A veces escribo deseando que fueras capaz de verte a través de mis ojos por un instante para que no tuviera que escribir todas estas cosas que no entenderías y que yo no quiero entender.
A veces te hago feliz, a veces lo escribo, pero siempre quiero hacerlo. A veces me aventuro y escribo mi nombre junto al tuyo, y siempre pienso en lo absurdo que queda a tu lado, y lo tacho, porque no tiene que ser. Porque mi nombre significa un montón de quizás y algo de lo dejo todo y me largo, y tu nombre, por contra, es un gran encuentro de enormidad que no sabe que lo es, un permanece a mi lado y no te vayas mas que yo jamás he podido comprender. ¿Quien querría abandonar la sensación de poder dejarlo todo atrás y anclarse a alguien o a algún lugar, si no fuese a ti?
A veces escribo todas esas cosas y a veces todas las demás (de las que no quiero o no puedo hablar, y entonces te lo oculto otra vez y nunca te das cuenta).
Pero no hablo de nada de ésto, ni de todo lo demás. Ya sabes que, en realidad, no es eso lo que trato de decir, sino que a veces vierto mi alma,
y entonces te escribo.

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