jueves, 7 de abril de 2016

Horizontes.

Y en otra noche en que duermo con los ojos abiertos te pienso y observo todas aquellas cosas que tenemos y que nadie más ve. Todo aquello que es invisible porque tiene que serlo, y es que ahí reside su magia, lo invisible solo existe porque no se puede ver. Todo aquello ajeno al tacto de los hombres que sin embargo envuelve y reconforta nuestras almas con la calidez de un mar teñido de ese rojo que sólo pertenece al adiós del sol. Y aún con los ojos abiertos observo en mis recuerdos el horizonte de tu cuerpo creando el escenario más perfecto que mis dedos jamás contemplarán.

El mar, un refugio al que acudimos siempre en nuestros pensamientos y que permanece inalterable en nosotros, formando el deseo de un atardecer junto a las olas, en la arena y entre tus rincones, sin importar en que orden suceda si termino perdido en ti para encontrarme contigo. Unido todo en uno solo. 

Es curioso, pienso a veces, como la cura para todo es agua salada: Sudor, lagrimas o el mar. Es curioso como tu mirada, siempre tan dulce, se vuelve entonces tan salada, escondiendo en sus profundidades el anhelo de nuestro mar, el deseo de la pasión que lleva al sudor de nuestros cuerpos, y la certeza de guardar unas lágrimas que pertenecen solamente a los momentos destinados a ser irrepetibles a tu lado. 

Y es que lo más lejos es para mi siempre a tu lado. Y si te alejas que sea porque forma parte de nuestro baile. Que sea sólo para tener de nuevo la oportunidad de volver a verte acercándote a mi, o el arrebato de acercarte yo y así impedir que vuelvas a irte nunca más, aprisionando tu cuerpo entre mis brazos. Negociando tus labios con los míos. Estudiando tu piel en el ocaso de cada día. Secuestrando tu mirada en cada despertar.

Pienso que todos estamos ciegos hasta que alguien nos hace contemplar. Somos ciegos que pueden ver, pero que no miran. Y quiero crear contigo el paisaje soñado formando juntos las curvas de un nuevo amanecer. Y junto a ti ver, y mirar. Sin mas limite en esa visión que un amor ilimitado. Sin mas barreras entre tú y yo que el choque de nuestros cuerpos, descubriendo juntos nuevas fronteras en las que querer permanecer para siempre.

Y guardo entonces el deseo de la elección constante. Que teniendo la libertad de hacer lo que queramos, nos elijamos el uno al otro, en todo momento y en todo lugar. Una fuerza imparable. Un equipo indestructible. 

Un tú y yo inalterable, en un nosotros permanente.

Un no importa lo que pase, a tu lado estaré. Un te quiero para siempre, y siempre te querré. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario