jueves, 26 de mayo de 2016

Espejito, espejito.

Ultimamente me siento demasiado mayor para las cosas que siempre me han gustado y demasiado pequeño para las que debo hacer. Cada vez mas, tengo la sensación de que escribo para un publico inexistente. Que mis palabras se estampan en un muro de rutina y aceptación que descompone mi manera de entender la vida. Supongo que éste es ese punto sin retorno de mi juventud en el que por vez primera ya soy mas adulto que niño, y no se me da bien aceptar el nuevo balance. Que soy una pieza que ya no sabe encajar en ningún rompecabezas. Que veo la vida con los ojos de un hombre, pero aún ahora la percibo como la criatura que sigue viva en mi

Debe ser que ha llegado ese momento de mi vida en que empiezo a entender las cosas que siempre di por hechas. Ese momento en que crecemos y nos damos cuenta de que el espejo mágico de Maléfica no era sino la forma que escogieron los Hermanos Grimm para personificar el amor propio, la vanidad y el odio. El miedo. Y en el momento en que vi mi cara devolviéndome la mirada a través de ese espejo entendí porqué. 

Porque nos aterra, día a día, ser menos para quien es mas, y mas para quien es menos.

Porque nadie hay mas que uno mismo que nos devuelva la respuesta a todas las dudas que acumulamos en nuestro interior, nadie que nos diga: "Tú, mi rey, tú eres el más brillante de tu reino¨ para después traicionarnos al final del cuento con un ¨pero hay alguien aún mejor que tú" custodiado por siete dudas ancladas en el alma de los cuentos que no tienen punto y final, porque no hay perdices en todo el reino capaces de cerrar ésta historia, ni manzana que podamos morder para huir de su relato.

Porque, como suele suceder, nos aterra que el misterio de nuestra crónica sea mas brillante que las páginas que contienen sus letras, una vez hemos sido leídos.

Y me encuentro en mitad de mis pregarias como un nuevo yo, mas adulto pero también mas pequeño que nunca, elevando a un espejo inexistente esa duda que llevo años intentando solventar:

Espejito, espejito, dime, ¿Quien soy?

Tú eres, de entre todo el reino, el más injusto de los mortales.

Y en la revelación de sus palabras, que no son sino las que yo mismo me digo sin saberlo, me hallo y me pierdo una vez mas, para descubrir en mis anhelos, mientras un ser idéntico a mi pero del revés me devuelve fijamente la mirada, que en realidad no estoy atrapado tras ningún panel de cristal, sino que ese espejo, es quien soy.

Porque ni siquiera un espejo te mostrará a ti mismo, si no quieres ver. Es necesario otro tipo de reflejo, para verse el alma.



"¿Qué se ve en un espejo que se mira en otro espejo? ¿Lo sabes tú, Señora de los Deseos, la de los Ojos Dorados?"
Michael Ende, La Historia Interminable.



1 comentario:

  1. Mi offrono un incarico di responsabilità mi hanno detto che una nave c'ha bisogno di un comandante mi hanno detto che la paga è interessante e che il carico è segreto ed importante il pensiero della responsabilità si è fatto grosso è come dover saltare al di là di un fosso che mi divide dai tempi spensierati di un passato che è passato saltare verso il tempo indefinito dell'essere adulto di fronte a me la nebbia mi nasconde la risposta alla mia paura cosa sarò dove mi condurrà la mia natura?

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