¿No tenéis a veces esa sensación de que si os pusierais en serio lograríais todo aquello que siempre os proponeis? ¿Ese sentimiento que os embarga de que estáis a un mes de cumplir todos vuestros sueños?
Se cumple un patron siempre que oímos a alguien hablar de sus triunfos: En la vida de todo artista hubo un punto de inflexión en el que dejaron lo que estaban haciendo para ir a por lo que de verdad querían. No eres un buen actor si no abandonaste la carrera de derecho para hacer teatro, y por supuesto los mejores poetas cursaban tercero de ADE cuando se dieron cuenta de su don.
Tengo perfectamente localizado el punto de inflexión en mi vida, porque pasé de él por completo y continué formándome para mi profesión. Porque para mi, escribir nunca podría ser un trabajo igual que comer chocolate no es una obligación, porque solo me sale cuando me sale, y nunca es por encargo. Si el pan de mi mesa dependiera de lo que escribo me moriría de hambre, de ahí y únicamente de ahí viene el síndrome de la pagina en blanco: de tener la obligación de escribir algo cuando, en teoría, éstas cosas solo nacen del corazón.
¿Sabes lo que me gusta de ti? Que ves cosas donde los demás sólo ven oscuridad. Que sabes crear emociones a partir de una simple hoja en blanco, que cuando miras por la ventana ves el mar o las montañas. Lo que me gusta de ti es que creas arte en cada aspecto de tu vida porque no te sale ser de otra forma y que ni siquiera sabes que eres así.
Lo que me gusta de ti es que tú naces de mi corazón. Y que, cada día, mi corazón nace por ti. Lo que me gusta de ti es que si la vida fuese una película tu serías el libro. Lo que me gusta de ti, eres tú.
-¿Y tú? ¿Qué me has traído?
-Una llave.
-Es muy bonita ¿Qué abre?
-La luna
-Ah, podría serme muy útil.
-Eso mismo pensé yo. Así, si hay una puerta en la luna, podrás abrirla

No hay comentarios:
Publicar un comentario