Aprieta el interruptor antes de continuar.
Es la tercera vez que escribo ésta entrada y cada vez que lo hago acabo diciendo algo distinto, pero el mensaje perdura. Aprieto el interruptor de nuevo y me pongo a escribir sólo por ti. Porque por una vez, y sin que sirva de precedente, yo no necesito esculpir en letras mis pensamientos para entenderlos; hoy tengo claro lo que siento, y la manera en que lo hago.
Y decido decirlo sin más, sin menos. Porque es ahora cuando lo hago y mi vida últimamente se ha escapado por culpa de muchos mañanas que asustaban. Es ahora. Una sucesión de ahoras que no persiguen porque suceden y dejan paso al siguiente hoy. Que no atan porque no rodean, sino que acompañan sólo cuando son. Que no piden mas que lo que hay en éste instante porque comprenden que lo que hay existe, y no podría ser más real cuando es.
Y te digo lo que me dije hasta ayer, porque yo ya me lo se; Por pensar en el futuro nos olvidamos del presente, y el peso de lo que tendríamos que ser hunde lo que somos realmente. No sabes lo que tienes hasta que lo pierdes; para mi esa frase sólo significa una cosa: no importa cómo quieras si me quieres. No volveré a intentar definir tu corazón. No se trata de como deberíamos ser, de como deberías sentir. Se trata de lo que somos y de como el miedo a serlo nos hace negarlo.
La cuestión es que la distancia me ha dado la solución; siempre seré Yo contigo. Podrías aparecer años después y llamar a mi puerta, en mitad de una madrugada eterna, que yo te abriría con una sonrisa. Y sin necesidad de que dijeras nada, sin dar explicaciones, te haría así con la mano para que pasases, y mientras te abrigo te diría: ¨Ha pasado mucho tiempo, bienvenida a Casa¨.
Así que mi trato hoy es que no haya normas. Que las directrices sean, simplemente, ser. Que los únicos meses que contemos sean los que merecen ser contados porque en ellos hicimos de esto algo especial, aunque solo lo fuera para nosotros. Que me quieras sin miedo a llamarme amor. Que me beses sin que tenga que significar nada más, porque el solo beso es (desde que la humanidad existe) un significante eterno. No me nombres con cariño o dejes de nombrarme. Ven a mi si lo quieres y no te pidas más explicaciones. Y que sea el tiempo quien nos ponga en su lugar. No digamos que es amor, pero hagámoslo.
Lo sincero es bonito, hay una leyenda que habla de dos personas que eran lo suficientemente valientes como para no mentirse más. No entre ellas; sino a si mismas. Que el mañana no defina nunca más los días que nos dejan vivir. Que solo me llames cuando estés junto a mi, hasta el día en que decidas hacerme venir cuando me aleje también. Aunque ese día jamás llegue. Aunque esperar ya no forme parte de la historia que empezamos a escribir juntos.
La propuesta sigue en pie. No intentemos ser el mejor pintor, seamos Picasso, aunque aún no haya nacido nadie que de sentido a ese nombre. Aunque no signifique nada para nadie más.
Y es que hay un poema muy corto,
muy corto,
que siempre me ha maravillado,
y,
sabes,
aún no se como se titula
Pero no me canso de leerlo:
Tú.
Cuando yo era pequeño mi madre me decía:
Si eliges ser soldado serás general,
si eliges ser sacerdote, llegarás a ser Papa.
En lugar de todo eso decidí ser pintor
y me convertí en Picasso.

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