Ya es domingo y aún no he encontrado ésa batalla en la que no me quiera autodestruir. Si mi mente siempre fue mi peor enemigo es porque ella conocía todas mis debilidades. Y aún hoy me torturo al intentar comprender cómo es que, siendo en lo que más veces caí, jamás aprendí a equivocarme. Jamás me conformé con lo que era, y jamás aprendí a ser mejor.
Anoche giré las dos llaves de esa pesada puerta que encierra nuestros corazones: la música adecuada, en el silencio necesario.
Y escribí aquello que raramente consigo reflejar en el papel. Una de esas sensaciones que cuanto más intento explicar más fluyen, escurridizas, entre las puntas de mis dedos; ansiosas de esa libertad que solo el desconocimiento les otorga: Que a veces la magia se disfraza de truco para no llamar la atención.
La tentación se vuelve más poderosa según transcurren las horas del día. Y en la batalla que se libra en nuestros corazones no es dificil despertar, vencedores, ante un manto de enemigos derrotados con la primera luz... Que se alzan para volver una y otra vez, invencibles, al anochecer.
Nunca pude dejar de pensar en ello: Al final las únicas personas que jamás podrían traicionarme serían mis enemigos, fieles siempre en su lucha contra mi. Y en ése pensamiento me refugié, cuando mi mejor maestro fue mi último error.
...ésto se pone interesante, pensé al descubrir por vez primera que los monstruos si existen. Que simple es complicarlo todo, ¿Puedo ser yo mismo, por una vez?
Hoy es un bonito dia
para renunciar.
Bring me out
From the prison of my own pride
My God,
I need a hope I can't deny
In the end I'm realizing I was never meant to fight on my own
From the prison of my own pride
My God,
I need a hope I can't deny
In the end I'm realizing I was never meant to fight on my own

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