A ti, que esperas a ser encontrado;
Me pregunto que rostro tienen los mejores momentos de tu vida. Qué nombre susurró en tu oído promesas que, sólo durante ese instante, fueron de verdad; Y que fueron para siempre, aunque ya hace tanto que dejasen de existir. Y me pregunto si vas a volver y si, en ese caso, será a su lado... Mientras te repites día tras día el mismo mantra, a la deriva en medio de un océano ensordecedor;
...no esperes a que me convierta en recuerdo.
Me pregunto que rostro tienen los mejores momentos de tu vida. Qué nombre susurró en tu oído promesas que, sólo durante ese instante, fueron de verdad; Y que fueron para siempre, aunque ya hace tanto que dejasen de existir. Y me pregunto si vas a volver y si, en ese caso, será a su lado... Mientras te repites día tras día el mismo mantra, a la deriva en medio de un océano ensordecedor;
...no esperes a que me convierta en recuerdo.
Y analizo a los que están y a los que esperamos, a los que viven sin aparentar, aman sin depender, escuchan sin atacar y hablan sin ofender. A los que nos olvidan con la misma rapidez con que nos encontraron, y nos señalan sólo cuando hemos dejado de existir. A los que sólo luchan contra el tiempo, y pierden con cada amanecer.
Y me pregunto que canción sonaba en tu cabeza cuando todo sucedió. Quien puso letra a tus melodías o cantó junto a ti para no dejar la obra inacabada y llenar tus silencios de color. Quien leyó los acordes que ningun neófito más podía interpretar, y como entendiste que esa era la canción que querias escuchar. Y si alguien más recorrió tus caminos con la misma sencillez.
Me pregunto cuando dejaste de creer; en la música, la letra, la voz y la cara que los conjugó. Me pregunto si alguna vez volviste a entender que tú eras el motor, y que los demás solo se perdían en la misma dirección.
Y lo escribo una vez más mientras llegas al límite, únicamente para saber donde está;
Me pregunto si fuiste de verdad.
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