miércoles, 10 de enero de 2018

Miércoles, diez de enero.

Algunos fantasmas dejan vacíos que ningun monstruo puede llenar. Ni la comida, ni el amor que nunca es, ni los amigos de quita y pon, ni los versos de cajón. Se compone una canción por cada corazón roto y sin embargo todas las melodías nos cuentan la misma historia: Que cada persona es un mundo y en todos los planetas hay una Fosa de las Marianas, aunque de distinto color.

Y no hay misterio detrás de todas esas canciones. Anhelamos poder escoger, aunque al hacerlo nos vayamos a equivocar. Queremos que nos dejen pedir y yo me apunto a esa moción.

Y todo lo que pido es nada. Que alguien le ponga ritmo a mis letras, porque yo solo sé escribir. Cambiar de dimensión y vivir en una versión del mundo en que la curiosidad no mató al gato. Estar cuando sea necesario o, al menos, cuando haya que estar. No volver a perderme la vida persiguiéndola por el camino que no es. Regalarte un deseo y guardarme otros dos.

Yo creo en tus fantasmas. Por favor, ésta noche no me cuentes películas, cuéntame cuentos.


Un duelo salvaje 
Advierte, 
Lo cerca que ando de entrar 
En un mundo descomunal 

No hay comentarios:

Publicar un comentario